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PALABRAS sin SONIDOS: Iglesia de Missouri no teme compartir su mensaje en la Calle Dickson
POR STEVE SCHMIDT Northwest Arkansas Times
Puesto el domingo 13 de Julio de 2008
Se paran en silencio. No se necesitan palabras habladas. Los letreros hacen todo el hablar por ellos, atrayendo y manteniendo fijos los ojos de los que pasan por la renombrada Calle Dickson en Fayetville sólo por un minuto.
"¡LA FIESTA TERMINA EN EL INFIERNO!”
"EL INFIERNO ES REAL. NO TE ENGAÑES."
"LA INMORALIDAD ES PECADO”
"CASARSE CON UN(A) DIVORCIADO(A) ES ADULTERIO.”
Cualquiera que haya caminado por la calle de las 9 pm en adelante un viernes por la noche, probablemente ha caminado junto a la colección de los carteles bíblicos portátiles. Algunos se burlan. Algunos debaten o avientan palabras. Otros sencillamente escogen ignorarlos.
Los que llevan los letreros a menudo abandonan la esquina que hacen la Calle Dickson Poniente con la Avenida Poniente como a las 11 pm, antes de que cualquier confrontación o debate se encienda más por causa del alcohol.
"Generalmente tratamos de interceptar a la gente que está llegando; no a la gente que ya está saliendo,” dijo uno de los que muestran los letreros. “Creemos nuestro mensaje. Es por eso que hacemos esto.”
Durante esas dos horas, los varones, la mayoría de los cuales tienen una barba tan gruesa como su piel, permanecen parados, casi sin emitir sonido alguno-hasta ahora. Dos hombres. Uno cree fácilmente que además de los letreros que sostiene, David Keeling no es un hombre enérgico ni ostentativo. La voz que sale de este hombre con su rubia barba larga no es el bramar de un evangelista clásico, sino un tranquilo agrario de la región central de los Estados Unidos.
Además de ser granjero de ganado vacuno y encargado de un rancho, el Sr. Keeling de 46 años lleva el título de pastor de la Iglesia de Monett en Monett, Missouri, cuyos miembros han estado predicando los viernes en la calle Dickson por ya más de cinco años.
Fue Keeling quien primero empezó el génesis de su propia Iglesia hace unos doce años, que corresponde más o menos con el tiempo en el que empezó a dejarse crecer su evidente cantidad de cabello facial.
“Es la manera como Dios me hizo,” dijo acerca de su barba.
Este pastor, que fue educado como metodista, se empezó a convertir a una forma más rígida de cristianismo hace 20 años, dijo. No está seguro de si su primera sesión de predicación comenzó en Springfield, Monett, o cerca de Branson. Sólo recuerda que comenzó a pararse-en contra de los principios de la gente.
"Hemos tenido que aprender a lo largo del camino,” dijo él.
A principios de los noventas, Keeling conoció a un hombre que compartía el mismo fervor por el cristianismo fundamentalista, Kevin Stewart, un vendedor de puertas de garaje de 40 años. Ambos sirvieron como pastores en un pueblo al este de Monett llamado Aurora. A partir de ellos, la Iglesia de Monett comenzó a formarse.
"Ha habido un pequeño núcleo de gente en algunas de las Iglesias en la que hemos andado,” dijo Keeling. “Por lo general hay una o dos personas que realmente están tratando de ser serios acerca de seguir al Señor.”
La congregación de la Iglesia de Monett consiste de cincuenta personas aproximadamente, algunas de las cuales viven en pequeños departamentos dentro del terreno de la iglesia. La Iglesia de Monett estuvo afiliada con la fe menonita por siete años antes de que los miembros se cansaran de tener que tratar con reglas establecidas que ellos dicen que no tienen nada que ver con la Biblia, como por ejemplo de qué color tiene que ser tu coche. Aunque la apariencia de los miembros se ve amish o menonita, ellos disfrutan de las ventajas de la vida moderna, con algunas pocas excepciones, siendo una de ellas la televisión.
"Pero esa no es una regla escrita,” dijo Kevin Stewart. “Es sólo algo que ninguno de nosotros quiere para nuestras familias. También educamos en casa porque no queremos que el gobierno enseñe a nuestros hijos.”
Keeling y Stewart dijeron que su iglesia se está esforzando por vivir una forma de Cristianismo que todas las denominaciones demostraron alguna vez hace unos doscientos años. Dijeron que su meta es sencillamente vivir sus vidas de acuerdo con la Biblia. Ellos afirman que las otras iglesias han perdido su enfoque inicial de servir a Dios y a Cristo cediendo a una mentalidad muy individualista, y por lo tanto, hedonista y “autodestructiva.” “La idea detrás del cristianismo moderno es básicamente que el fin de todas las cosas es la felicidad del hombre. Que el hombre sea feliz; si analizas eso con detalle, eso no es nada sino solo humanismo,” dijo Keeling. “Un verdadero cristiano de hecho pierde su vida para seguir a Cristo. De eso es de lo único que se trata ser cristiano.”
Chris Hammen, un vendedor de seguros de 35 años, ha estado con la iglesia ya por cinco años.
"Sencillamente llegamos al punto en que estábamos buscando más verdad que la que la iglesia a la que asistíamos predicaba o apoyaba,” dijo Hammen de su familia.
Junto a él en un viernes reciente, estaba parado Wilbur Graybill, un electricista que trabaja por cuenta propia de 32 años que se mudó a Monett hace más de un año, de Tremonton, Utah, para unirse a “una hermandad de creyentes que creen sencillamente en seguir a Cristo.”
El primo de Graybill, Marcus Rohrer, es un miembro de la iglesia que es misionero en México. De hecho, por los últimos ocho años, la iglesia ha tenido a sus miembros y sus familias en dos lugares en México y uno en las Filipinas. La iglesia tiene un sitio web con un foro de discusión como un medio de comunicación con sus hermanos internacionales. Keeling ha ido en viajes misioneros a otros lugares lejanos como China, Perú, Cuba e India.
Llegas a Monett dirigiéndote al norte por Missouri 37, y eres recibido por otro letrero en los límites de la ciudad de Monett, que lee: “Monett: Orgullo y Progreso.” La población del pueblo, que está ubicado de manera casi equidistante entre Joplin y Springfield, es de menos de 7, 400 habitantes.
Manejar por la Calle Broadway, te revelará un pueblo lleno de restaurantes y taquerías familiares mezclados en un contexto americano a la Norman Rockwell (famoso pintor americano) combinado con una industria que refleja la austeridad de la geografía alrededor. En una era de incertidumbre económica nacional, cualquier nativo de Monett dirá que el pueblo tiene dos veces más trabajos que gente, la mayoría de los cuales son trabajos manuales.
Ralph Scott, un maestro retirado de 80 años, que ha vivido en Monett por 67 años, mencionó que su pueblo compró una máquina que barre la ciudad en 1955 y ha usado la misma máquina cada noche para mantener limpia la ciudad.
"No hay muchos pueblos que se toman esa clase de orgullo,” dijo Scott.
Hace unas seis semanas en domingo, Scott habló con algunos miembros de la Iglesia de Monett después de que predicaron afuera del propio recinto de adoración de Scott, la Primera Iglesia Metodista Unida.
Scott dijo que a pesar del hecho de que “son diferentes,” él no tiene “ningún problema con ellos.”
“Ellos trabajan,” dijo él. “Hay un montón de gente [en otras partes del pueblo] que no trabaja. Ellos pagan sus impuestos y obedecen el límite de velocidad… No estoy de acuerdo en todo con ellos, pero son sinceros.”
Scott también dijo que ha oído de una lista de obra humanitaria hecha por los miembros de la iglesia de Monett. Hubo una vez en que pusieron un techo sobre la casa de un hombre minusválido. Ayudaron a otro hombre discapacitado a mudarse, usando una colección de pickups. Keeling dijo que uno de los hombres que duermen en los departamentos de la iglesia es un drogadicto rehabilitado que está tratando de cambiar sus caminos.
El año exacto en el que primero vino a Fayetville, escapa de la memoria de Keeling: hace seis o siete años. Él deseaba mucho visitar (y lo ha hecho) la feria de los condados alrededor. Cuando se dio cuenta de que la feria del condado de Washington yacía sobre propiedad privada en vez de estar en la calle principal de un pueblo pequeño, siguió manejando. Después de dar vuelta a la izquierda, eventualmente se encontró con la Calle Dickson.
Keeling dijo que comparada con Springfield y Branson, Fayetville tiende a tener una multitud considerablemente más liberal, lo que a menudo lleva a más debates y conversaciones. A veces, hasta quince personas, la mayoría de las cuales Keeling muy probablemente catalogaría como “cristianos humanistas,” se toman su tiempo para hablar. Otras noches, ni un alma deja de moverse.
Aunque Travis French, un residente de Siloam Springs que confrontó al grupo recientemente un viernes, está en desacuerdo con su tribuna, respeta su intrepidez.
"Eso es exactamente lo que hace hermosos a los Estados Unidos,” dijo. “Tienen el derecho. Hay algo exóticamente hermoso acerca de la manera en la que ellos se paran sin vergüenza, sin orgullo, sin nada. Es un verdadero acto de belleza el hecho de que tengan el coraje para pararse allá afuera, los tres de ellos, en una calle llena de borrachos. Es un acto de valentía, sin duda.”
Carey Wallace de Fayetteville dijo que ella habló con ellos la noche del Año Nuevo en el 2006. Ahora ella escoge sólo seguir caminando.
"Ese era un punto en mi vida cuando yo pensaba que necesitaba debatir con ellos, cosa que no tiene sentido en verdad,” dijo ella. “He aprendido por mí misma que si eres cristiano, sólo dejes a la gente ser y aceptes al mundo tal como es.”
“Yo pienso que sólo están tratando de molestar a la gente. Si crees en Dios, por qué no esparcir la palabra, pero no veo el punto en señalar con el dedo, porque si eres cristiano, entonces no debes juzgar así.”
No tienen fruto inmediato. La iglesia tiene sólo unas pocas historias que podrían ser llamadas exitosas-uno de sus misioneros a las Filipinas anduvo en las drogas en Springfield-pero ese no es su principal propósito, dijo Keeling.
"No vamos en pos de fruto inmediato,” dijo. “Estamos tratando de ser representantes de Dios para traer gloria a Dios. El hombre ha ofendido a Dios y sólo estamos llamando al hombre al arrepentimiento. Sea que alguien nos escuche o no… Nuestra responsabilidad es ser mensajeros y declarar el mensaje en vez de sólo estar ganando fruto.”
"La mayoría [de la gente] piensa que estamos protestando contra algo. Piensan que estamos en contra de ellos, condenándolos,” dijo Juan David Stewart, el hijo de 18 años de Kevin Stewart. "Eso no es lo que estamos tratando de hacer. Estamos tratando de llevarlos a seguir al Señor, en vez de alejarlos, pero eso es lo que piensan que estamos hacienda.”
Keeling añadió las palabras de otra persona que pasó por allí para hablar con él en una ocasión.
"Él dijo: 'Esos letreros que tiene usted son como espejos… la gente no los odia a ustedes. Vienen y les gritan pero en realidad se están viendo a sí mismos y odian eso.'
Generalmente, de toda la gente, habrá mucha que se queja y no le gusta, pero en alguna parte en medio de la noche hay alguien que viene tranquilamente y dice: Gracias por preocuparse por nosotros.”
Después de pararse con Kevin Stewart en frente del Centro de Artes Walton, un poco después de las 11 pm, una noche de un viernes recientemente, Keeling reporta haber tenido una conversación con una jovencita.
"Ella dijo que estaría avergonzada si sus padres la vieran (cómo iba vestida) y que no siquiera había pensado en eso.”
Momentos después los pensamientos de Keeling fueron interrumpidos por otra muchacha que venía paseándose por la Calle Dickson Street con sus amigos.
"Hola. Solo vamos a tomarnos una foto con usted. Eso es padre.”
No hubo respuesta. En vez de eso, él regresó a su línea inicial de pensamiento. La muchacha y otros se apiñaron alrededor de él. El rostro de Keeling implicaba que la foto no era la razón por la que él y otros cuatro habían hecho un viaje de hora y media en una minivan Chevy Venture.
"¿Lograste que saliera el letrero?… Oh, no voltee el letrero.”
Entre flashes de cámara, Keeling se volteó y dirigió su cabeza hacia el lado contrario de la conmoción. Su letrero siguió su ejemplo. Era hora de irse a casa.